es percibir, decidir, ejecutar.
Para acercaros a nuestra metodología, partimos de varias preguntas clave:
- ¿Cuál es la mejor forma de acercar al portero/a a la competición?
- ¿Qué características debe tener su entrenamiento para maximizar el rendimiento?
- ¿Perjudicamos su competitividad si nos alejamos del modelo analítico tradicional?
- ¿Afecta al resto de elementos competitivos dar más peso al desarrollo táctico?
- Si el trabajo analítico-técnico es la piedra angular, ¿por qué no se entrena así a los jugadores de campo?
La respuesta está clara: sin abandonar por completo el entrenamiento aislado, es imprescindible entrenar al portero de forma activa, desarrollando acciones que realmente aparecen en competición y entrenando su capacidad de leer el juego. El portero debe percibir todas las posibilidades a su alrededor y aprender a pensar colectivamente.
Por eso, en nuestras sesiones reproducimos el obstáculo competitivo con la mayor frecuencia posible, puliendo el gesto técnico mientras desarrollamos el pensamiento táctico. Ponemos el foco en los procesos de percepción, toma de decisión y ejecución, en ese orden.
